Madre en tiempos de muñecas
Madre en tiempos de muñecas
Lina Medina no habÃa cumplido aún cinco años de edad cuando los brujos del villorrio donde residÃa – Antacancha, (Huancavelica), 450 kilómetros al este de Lima, la capital de Perú-, comenzaron a alarmarse. ¿Qué le estaba ocurriendo a aquella niña cuyo vientre no dejaba de crecer? Mientras la pequeña le hacÃa mimos a su raÃda muñeca de trapo, uno de los shamanes fijó su mirada en el cielo, “estableció†comunicación con el más allá y, minutos después, hablaron por su boca los dioses de Los Andes: “Lina tiene una culebra dentro de la barriga -masculló-. Hay que sacárselaâ€.
La primera acción del hechicero fue poner al corriente del asunto a Tiburcio, el padre de la chiquilla, quien le concedió autorización para ejecutar el exorcismo. Luego, en medio de liturgias y de aspavientos, sometió a la niña a varios de los ritos incas usuales en la cordillera sudamericana. Pero -¡ay!-, ninguno de los procederes funcionó. Cuando finalmente no quedó en la chistera nada “divino†por hacer, Tiburcio se echó a su hija a cuestas y caminó durante dos jornadas por entre valles y colinas hasta el pueblo más cercano en busca de un médico de verdad.















